No sé donde estas, y me duele.
Repiquetean en la ventana las gotas de la lluvia, tan saladas como las lagrimas que desde mis ojos se derraman. Miro hacia la frontera, donde reinan unas nubes negras que se acercan a mi particular mundo, firmes, imponentes, acabando con todo rayo de luz, débil y triste que poco antes llegaba a mi. Imágenes, momentos y palabras me inundan la mente, me hacen retorcerme, sé que ya no estás, un gélido escalofrió me recorre la columna, un débil sonido se hace presente, un suave suspiro se queda atragantado en lo profundo de mi alma, esperando tu llegada para poder salir... pero tu no vendrás.
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