Sigo sentada en ese sillón,
mirando la ventana
ya con poca ilusión,
pasan las horas
pero no apareces en ningún rincón,
cuento los segundos
desde la hora de tu "llegada"
pero por más que cuente,
ésta, no es presenciada,
cada tic del reloj
resuena en mi cabeza
cada toc,
me rompe un poco mas el corazón,
ya sé que no vendrás,
pero por más que pase el tiempo
esa ventana no puedo dejar de mirar.
Cada toc
se vuelve una puñalada
cada vez mas fuerte
que se clava en mi alma.
Se acentúa tu ausencia
ya no me importa nada,
las lágrimas surcan mi rostro
con el cabello empapado y sudoroso
termino la tarde en el sillón
olvidada y mirando tu rostro
en esta lejana tan feliz foto.
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