- No te voy a pedir que no llores. Hazlo, todo lo que necesites, pero no te olvides de que estoy aquí siempre que quieras un hombro en el que llorar - Otra lágrima se desliza veloz por mis mejillas y le rodeo la cintura con los brazos, hundiendo mi rostro en su suéter azul
- Hey - murmura y aparto un poco mi cara de su hueco. Uno de sus dedos empuja suavemente mi barbilla hacia arriba, de modo que me obliga a mirarlo a los ojos - No tienes que ser fuerte todo el tiempo - Enjuga una de mis lágrimas con la yema de los dedos - Sigues siendo maravillosa.
Creo que es algo que much@s necesitamos que nos digan. Sin prejuicios, sin preguntar, sin juzgarnos. Solo estar ahí.
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