Tengo el pensamiento vacío,
el alma rota
y la imagen del espejo me mira.
Me mira y me pregunta
quién soy
pero no sé qué decir.
No me reconozco.
Tengo el puño cerrado
contra mí misma,
el corazón destrozado
por mí misma
y los ojos llorosos
sin nadie en mente.
No sé cuando empecé a odiarme
y hacerme daño
susurrándome yo sola
palabras de odio que hieren
a la que un día fui
y que ya no quiere verme.
Vuelvo a escribir, como siempre, desde una parte oscura de mi misma que ya no tiene claro ni dónde está ni quién es. Supongo que la escritura va aparejada en mi persona a los malos sentimientos, tal vez porque antes estaba demasiado ocupada, o demasiado feliz para pararme a reflexionar y amargarme yo sola, así que bueno, por aquí estoy. Lo que no sé por cuanto tiempo, a veces espero que poco, otras veces espero que mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario