martes, 29 de noviembre de 2011

Despertar a su lado


La seda cual pluma fría
recorría mi cuerpo helado
cubierto por fina linea
me acogía con gran agrado.
Bajando desde mi cuello
tal tela me dibujaba
marcando todo mi cuerpo
escondiendo a la deseada.
Cuando ese chico llego
se metió en mi cama
un solo beso me dio
y acabe por el abrazada.
Su calor me arropó
su olor a mi llegó
y mi castaño rostro
en una fracción de segundo se iluminó.
Poco a poco llegó el sueño
nuestros corazones al tiempo
cada vez un poco mas lentos
hasta que nuestros ojos cerraron
y acabamos durmiendo.
Mis pestañas reposaban
como hilos de algodón,
sobre mejillas rosadas
salpicadas de marrón.
Al amanecer la luz entró
por las rejillas de la ventana
el chico se despertó
y así, con un beso, comenzó mi mañana.

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