Miro al suelo
y ahí estás,
contemplándome
sin parar
tus ojos verdes vigilantes
me observan cada instante,
donde quiera que valla
me sigues,
donde quiera que corra
estás,
donde quiera que me esconda
me encuentras,
ya no queda ningún lugar
estarás conmigo hasta el final.
No lo dudes reina, tu esclavo soy desde aquel beso.
ResponderEliminar