viernes, 13 de abril de 2012

No volverá...


El alma ahogada entre lágrimas invisibles
el rostro marcado por rojeces reconocibles.
La marca del llanto, del sufrimiento
que quema, corroe, mientras mata por dentro,
el sello del miedo, quizás del terror
a lo que venga creyendo, que no va a ser mejor. 
Sus ojos, heridas, grabadas en mi mente
su quejas y camillas siempre en mi presentes,
la despedida temprana que me obligue a brindar
ahora el mañana, en el que él no estará.

No hay comentarios:

Publicar un comentario