Regálame un beso
y que lo traiga el viento
con fuerza en el intento
envíalo muy lento
mecido por la brisa,
acariciado por la lluvia
ese beso viajero
que quiere salir de la lujuria.
Esa mejilla sonrosada
hacia la cual lo mandaron
esos labios de algodón
que rozarles le suplicaron
a prisa leve brisa
porque por perdida te pensaron
y si no te apresuras
ya en el olvido te guardaron.
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